Cambia los Hábitos, Transforma tu Empresa

por el 19/06/12 at 4:53 pm

Así como las personas son seres de costumbre, de hábitos, las organizaciones también son entes de hábitos. En las organizaciones, estos hábitos convertidos en una cultura de trabajo, se han forjado por años. Muchos de ellos son reglas informales que dejaron una secuela de personas que han pasado por la empresa desde el fundador de la misma.

El desempeño de una empresa depende de las rutinas de trabajo que siguen sus miembros, así como de su orientación estratégica. Estas rutinas pueden encontrarse a nivel del trabajo de una persona, un departamento o un proceso que atraviesa toda la organización. En conjunto, las rutinas de trabajo conforman la cultura de una organización y determinan la capacidad de actuación de una empresa.

Para mejorar la competitividad de una empresa debemos sustituir las rutinas de trabajo ineficaces y establecer en su lugar prácticas, hábitos, que permitan a la empresa lograr una ventaja competitiva sostenible.

Cambiar es difícil, pero posible. Una persona puede cambiar su comportamiento si tiene una buena motivación para hacerlo, una gran dosis de buena voluntad, un nuevo modelo de actuación y  un plan para hacerlo. En las organizaciones, el cambio es más complejo porque depende no solamente de cada persona en particular, sino también de los superiores y colegas. Al final, se requiere muy buena voluntad de todas personas involucradas – vendedores, supervisores, gerentes, vicepresidente, gerentes generales, así como de la motivación, los nuevos modelos de actuación y un plan de trabajo.

Muchos en la empresa querrán volver a las viejas prácticas: unos de manera inconsciente y otros con mala fe porque entienden que los cambios socaban su poder. El grupo opositor apuesta al fracaso y entorpecen los resultados. La función de los líderes de la organización es mantener el rumbo, apoyar a los que caen victimas de los viejos hábitos y combatir a los que quieren descarrilar el proceso.

Los procesos de cambio toman tiempo y la desesperación es un  enemigo fatal.  El proceso de implantación guía y soporta el cambio como cuando se aprende a montar una bicicleta. Las lecciones aprendidas en la restructuración de empresas muestran que no basta con entrenar a los colaboradores en las nuevas prácticas. Hay que tomarlos de la mano y mostrarle como se hace, ayudarlos a levantarse cuando caen, motivarlos cuando se desaniman y guiarlos cuando están perdidos. Asimismo, hay que convencer a los que dudan,  persuadir a los que se oponen y neutralizar a los que conspiran.

Construir una organización de alto desempeño es un proceso complejo que requiere de conocimiento, pasión y perseverancia. Los líderes visionarios con el coraje para emprender este proceso cosecharán beneficios extraordinarios que representan la diferencia entre fracasar, sobrevivir y triunfar.

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