Los estragos y lamentos de una crisis interminable

por el 23/06/12 at 6:18 pm

Los estragos y lamentos de una crisis interminable

Lorenzo Vicens,  @lovicens

La calle está dura, los negocios están flojos, la piña está muy agria” son las expresiones más populares en las conversaciones que escuchamos al pasar. Este año, los negocios han estado lentos, muy lentos, la interminable transición ha empeorado la situación y ya no se sabe como va a acabar.

Para los negocios,  los años electorales tradicionalmente son muy buenos hasta mayo, luego caen. Se dice que en la campaña se invirtió más que nunca, que fulano dio quinientos millones, que perencejo trecientos, que el gobierno gastó sin parar. Parece que fue a crédito porque las empresas no tienen liquidez, nadie paga, todos se atrasan. ¿A dónde fue todo ese dinero a dar?

Ya no sabes que esperar porque dicen que hasta los turpenes han dejado de gastar. En los sitios públicos, se escuchan analistas de gradas decir que:

Los funcionarios actuales están buscando la forma de llenar sus alforjas antes de soltar, recortando los gastos de sus casas, lamentando todo el dinero que derrocharon y maniobrando a ver si se pueden quedar.

Los futuros funcionarios quedaron sin dinero para gastar porque lo invirtieron en la campaña electoral y ahora ni se dejan ver porque los acreedores y buscadores de empleos no los dejan de acosar. Aunque mucho dinero esperan ganar, ahora mismo no tienen idea de con qué cantidad pueden contar.

Los pretendientes del partido perdedor están peor porque de las arcas del Estado no tienen posibilidades de llegar. Buscándosela como pueden y sin dejarse ver, tratan de reanimar sus negocios, volver a sus empleos y hasta a los Estados Unidos han ido a parar.

Las Juleidis ya no saben que inventar. Se quejan porque las soltaron en banda o recortaron su presupuesto a todo dar. Como operadoras de centro de llamada, están llamando a antiguos novios, buscando donde enganchar. Lo peor es que ni siquiera saben donde atacar porque no saben quienes son los próximos turpenes, ya que para cada posición del gobierno hay 5 o 6 personajes locos por ocupar. Al ser demasiados para cubrirlos, ellas están preguntando a los contactos del grupo ganador y hasta adivinadoras para enfocar sus encantos en la dirección donde puedan acertar.  A otras se las ve en manadas en los restaurantes y bares de moda, luciendo sus mejores galas, de vuelta al mercado, y promocionando sus dotes, dispuestas a arrebatar.

Los cirujanos plásticos están buscando clientela internacional o están esperanzados en captar las “Dominicanyorks” que vienen con sus hijos a veranear. Dicen que es el mejor tiempo para resolver porque hay ofertas de “dos senos por el precio de uno”, “todo lo que te quieras hacer a un sólo precio” y “ponte bella ahora y paga después”. Esta es una oportunidad que no se puede dejar pasar.

Las esposas, ante esta amenaza en las calles, están amarrando a sus maridos para que no se puedan soltar, limitando las amigas que pueden traer sus hijos o hijas y haciendo actividades en las casas solamente para el grupo íntimo de amistades. A estas fiestecitas no se admiten mujeres solteras, a no ser que sean las tías jamonas, divorciadas del grupo o aquellas que al otro bando fueron a jugar.

Los empresarios, los dueños de negocios no se paran de quejar. “No hay liquidez, la gente no está pagando, se me han caído las ventas”. La inversión ha caído al mínimo y sin gastos que recortar, solamente les queda esperar.

Los párrocos y pastores no han escapado a la crisis,  buscan como ayudar  a un mayor número de personas sin dinero que ofrendar. Por si acaso, la gente por millares se va a confesar para estar listos por si la profecía de los mayas llegara a pasar.

Todos esperan agosto. No, a ese agosto no, aunque algunos restauranteros, dealers y vendedores de bienes raíces a solas no lo paran de extrañar. La esperanza es que Danilo arranque a trabajar con planes de acción de 100, 365  y 1,460 días que reactiven la economía, bajen los precios y pongan la gente a trabajar.

Por mi parte, les pido que dejemos de esperar y nos pongamos a trabajar. Las empresas deben volver a buscar formas de sus ventas aumentar, nuevos productos desarrollar y sobre todo, exportar. Nuevos negocios debemos de idear y todos juntos debemos halar para sacar esta tierra de la crisis de nunca acabar.

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